sábado, 24 de noviembre de 2012

Otros versos del Arte de Amar.



A continuación, otros versos relacionados con Homero y Virgilio. La bibliografía es la misma que en la entrada anterior:


 
Ovidio; Arte de Amar; Del Nuevo Extremo; Biblioteca Clásica Gredos; España 2008.

Cualidades  del  espíritu  mejor  que  hermosura  física. (V.110 a 120).

Ovidio prioriza los valores humanos antes que el aspecto físico de las personas escribe un ejemplo sobre Nireo: “Aunque seas Nireo, a quien el antiguo Homero adoraba (… ) para llegar a poseer a tu señora y para que no te admires de verte abandonado, añade a los dones del cuerpo las cualidades del espíritu”.

El caso de Ulises lo prueba (V.125 a 140).

En palaras de Ovidio: “Ulises no era hermoso pero era elocuente, y así hirió de amor a las diosas marinas (refiriéndose a Calipso y a Cirse). “(…) Ella  (Calipso) le pedía que le contara una y otra vez la caída de Troya, y él solía referirle una y otra vez lo mismo aunque de distinto modo. (…) Había una llanura que  pintamos de sangre al dar muerte a Dolón”.

Volviendo a La Ilíada, Dolón es un espía troyano envido por Héctor, capturado y muerto por Ulises y Diomedes en su nocturna aventura. Dolón ansiaba poseer como botín los caballos de Aquiles.

Conviene ser condescendiente y servicial. (V.195 a 225).

El autor de “Ars amandi”, refiere en estos versos del libro II, a ser atento con “la amada” y relaciona con el dios Hércules del siguiente modo: (…) “Muchas veces habrás de calentar contra tu pecho, aunque también tu tirites, la mano de tu amada que está yerta de frío. Y no consideres indigno de ti (aunque lo sea, te gustará) sostenerle el espejo de hombre libre. Aquel que mereció el cielo que él mismo sostuvo antes”.

En los  versos anteriormente transcriptos, Ovidio,  establece una relación con  Hércules, quien después de su muerte en el monte Eta, subió al cielo y quedó convertido en dios; pero antes, engañado por Atlas cuando fue a buscar las manzanas de las Hespérides, había sujetado ya el cielo sobre sus hombros.

Hay que ganarse la confianza de los criados.(V 251 a 260).

En estos versos, Ovidio, explica la importancia de llevarse bien con el personal doméstico de “la amada” y en el verso 255 dice: “Y además, al esclavo que te lo pida, ofrécele regalillos  el día de la Fortuna” (refiriéndose al 24 de junio). Y agrega: “poco es el desembolso; ofréceselos también a la criada  el día en que las tropas de los galos pagó su castigo engañada por el traje de bodas”. Aquí se hace referencia  al 7 de julio, cuando tras haber ocupado Roma los galos, fueron expulsados de ella por Camilo, tardó mucho tiempo la ciudad en recuperarse y los latinos aprovecharon la ocasión para atacarla. Acaudillados por Livio Póstumio, acamparon cerca de Roma y solicitaron a los romanos que les enviaran doncellas casaderas para renovar los lazos de sangre. Pero, por consejo de una esclava, se disfrazaron varias esclavas con las ropas de sus señoras, y fueron enviadas a los latinos en calidad de mujeres libres; con la complicidad de estas esclavas, los romanos tomaron desprevenidos a los latinos y los vencieron. No obstante esto, Ovidio, habla de los galos como vencidos, y no de  los latinos.

Regalos a la amada. (V.275 – 285).

En palabras de Ovidio (V.53-54): “Cuando el campo está más rebozante de sus frutos, cuando las ramas se inclinan por el peso, que un esclavo le lleve en una cesta regalos campestres  (…) que le lleve uvas o las castañas que gustaban a Amarilis pero que ahora ya no le gustan”. Alusión a las Bucólicas de Virgilio, en que los pastores aparecen ofreciendo a sus amadas esos rústicos regalos, que no resultaban desde luego apropiados para la refinada sociedad de la Urbe.

 

 

 

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