viernes, 21 de julio de 2017

¿Por qué entrecruzamiento?

Otro nombre, otro diseño pero  la misma esencia. La de un espacio dedicado a colgar o a subir textos que me interesan, que me llaman la atención sobre el campo de la literatura para niños y a veces de la literatura en general.
Genette (1989) hace referencia a la transtextualidad o transcendencia textual del texto, como “todo lo que pone al texto en relación manifiesta o secreta, con otros textos”.
Genette señala cinco tipos de relaciones transtextuales: la intertextualidad, el paratexto,  la metatextualidad, la architextualidad y la hipertextualidad.
 El autor explica que la intertextualidad hace referencia a la cita, el plagio y la alusión mientras que el paratexto, comprende el título, subtítulo, intertítulos, prefacios, epílogos, advertencias, prólogos;  nota al margen, a pie de página, finales; epígrafes; ilustraciones; fajas; sobrecubierta, etc. Por otro lado, el autor indica que la metatextualidad es la relación –generalmente denominada “comentario” – que une un texto a otro que habla de él sin citarlo  (convocarlo), e incluso, en el límite sin nombrarlo. Así es como Hegel en La Fenomenología del espíritu evoca, alusivamente y casi en silencio, Le Neveau du Rameau. La metatextualidad es por excelencia la relación crítica. Con respecto a la architextualidad, Genette (1989),  la define como: “relación completamente muda que, como máximo, articula una mención paratextual”  e indica como ejemplos, “títulos, como en Poesías, Ensayos, Le Roman de la Rosa, etc., que acompaña al título en la cubierta del libro), de pura pertenenca taxonómica”.
Genette menciona acerca de la hipertextualidad lo siguiente:
“Entiendo por ello toda relación que une un texto B (que llamaré hipertexto)  a un texto anterior A (al que llamaré hipotexto) en el que se injerta de una manera que no es la del comentario. (...) La Eneida y el Ulysse son, en grados distintos, dos (entre otros) hipertextos de un mismo hipotexto: La Odisea. Como puede comprobarse a través de estos ejemplos, el hipertexto es considerado más generalmente que el metatexto, como una obra “propiamente literaria”. (…) ¿Y la hipertextualidad?  También es, desde luego, un aspecto universal de la literariedad: no hay obra literaria que, en algún grado y según las lecturas, no evoque otra, y, en este sentido, todas las obras son hipertextuales”.
Siguiendo el análisis de Genette en donde un texto literario rememora, recuerda,  invoca o simplemente trae a la memoria a otro u otros, es que, me gustaría poder pensarlo, también, en la medida de una obra que  dialoga, se trenza, se entrelaza, se cruza, se  entrecruza con otra. A ello alude esta suerte de nuevo título a este blog, Entrecruzando letras. Un espacio para intercambiar aerca de lo literario.


Bibliografía.
Genette, Gerard (1989). Palimpsestos. La literatura en segundo grado. Madrid: Taurus.



lunes, 17 de julio de 2017

Lecturas y escrituras


  Acerca de la escritura creativa o de invención hay muchos y variados artículos de reflexión así como también ensayos y capítulos enteros escritos por numerosos especialistas.  A modo de argumentación de la entrada de hoy, he tomado un texto que me resulta bastante acertado para pensar las cuestiones que subyacen a la escritura de invención y, por qué no, su promoción hacia ámbitos grupales. Labeur,  Frugoni y Cuestas (2007) al respecto señalan:
La escritura nos permite situarnos en nuevas posiciones frente a la letra escrita, como productores culturales y no como repetidores de formatos o de hipotéticos sentidos únicos: la escritura resulta así una tarea de apropiación de saberes, una tarea de reescritura de la cultura en la que nos colocamos en una posición activa, imaginativa y seguramente más propicia para la reflexión que cuando nos ponen a pensar en concepciones instrumentales de la escritura como una mera herramienta para transmitir información prediseñada. No participamos de la misma manera cuando escribimos un cuento, un ensayo o un grafitti que cuando respondemos a un cuestionario que avanza paso a paso sobre el texto fuente. En nuestro país y fuera del espacio de la escuela y la universidad, pero con múltiples y persistentes contactos con ellas, encontramos otros circuitos en los que se ha reflexionado sobre la práctica de escritura literaria: los talleres de escritura que se gestaron a partir de los setenta y ochenta, principalmente las experiencias del grupo Grafein y, a partir de los ochenta, las experiencias y producciones de Gloria Pampillo y de Maite Alvarado. Con sus similitudes y diferencias esta tradición posibilita plantear prácticas de enseñanza de escritura de literatura que capitalicen los significados culturales que poseen los alumnos y sus saberes acerca de la lengua, los textos y la literatura para volver sus propias producciones objetos de estudio y de reflexión”.
El libro rojo (2013)  de Bárbara Lehman, editado por  Libros del Zorro Rojo, abre la posibilidad a un mundo de lectores - escritores. Tal vez se podría pensar en una nueva categoría, un nuevo término, que englobe a los lectoescritores. En ese espacio  para leer y escribir pero también escribir y leer, una niña se animó y dejó su huella con grafías que forman palabras, esas palabras van encadenándose en un texto que conforma una historia narrada. Una historia que la fue armando en base a la riqueza de las coloridas imágenes realistas de este exquisito portador.
Así es que, Flor, una niña de seis años ha intervenido, leyendo y escribiendo, este libro.

La tapa

Una  dedicatoria


Continuación de la dedicatoria



"Había una vez un niño que caminaba en el Polo Norte y vio algo rojo". (Flor).


                                         "Se acercó cuatro pasitos y lo agarró y vio que era un libro rojo". (Flor)                                    


"Al día siguiente fue a la escuela con el libro rojo". (Flor). 


"Y lo usó en clase". (Flor).


  








"Otro chico encontraba otro libro rojo en Mar del Plata". (Flor).
"El chico lo abre y ve el Polo Norte". (Flor).


"Y miraron atrás y se
imaginaron". (Flor)

"El chico se fue de la escuela". (Flor).
"Vio un vendedor de globos". (Flor).
"Compró dos ramilletes". (Flor).

"Y se fue". (Flor)

"Y se le cayó el libro". (Flor).

"Noooooooooo. Aunque no le importó". ( Flor).
"Cruzó el río". (Flor)

"Hasta que se encontraron y vivieron felices". (Flor).

"Hasta que alguien 
encontró el libro". (Flor).
"Y se lo llevó y fin". (Flor). 

La contratapa



Otro fragmento que fundamenta la riqueza de las ilustraciones como posibilitadoras de crear escrituras es el de Alvarado, Gaspar y Mangone, quienes sostienen lo siguiente: 
“Como recurso didáctico, la lámina tiene una larga tradición.  Existen ejemplos muy conocidos de utilización de láminas o ilustraciones como punto de partida para distinto tipo de actividades; un caso relativamente cercano es el de la enciclopedia V eo-V eo. La lámina presenta la ventaja de que permite representar visualmente (es decir, en forma simultánea y con un bajo costo de decodificación) situaciones en las que se vinculan espacios, personas y objetos. Esa capacidad de la imagen le confiere un poder de evocación que puede ser aprovechado didácticamente. En el caso particular de Lengua, permite mostrar situaciones y escenarios en los que se llevan acabo intercambios lingüísticos, ayudando a recuperar de la memoria los esquemas respectivos y los formatos discursivos adecuados a esos contextos de intercambio. P or otra parte, al proponer un recorte en el tiempo y en el espacio, la imagen representada en la lámina favorece la formulación de hipótesis referidas a lo que no se muestra y da pie, de esta manera, para la invención de historias y la elaboración de relatos que se pueden plasmar en los más variados géneros: noticias, crónicas, diarios personales, cuentos...”.

Es interesante pensar  en las ilustraciones como una generosa puerta de entrada que induce a la escritura de distintos tipos de textos. Entre los cuales habría que rescatar, del arcón del abuelo, uno muy querido pero quizás un poco olvidado como es el poema. Tal vez habría que dejarlo entrar más seguido a nuestras vidas:

¡Piedra libre!
¡Piedra libre para el pájaro carpintero
que está escondido en el ropero!
¡Salga, salga, que por la puerta entornada
veo su pico y su boina colorada!
¡Piedra libre para el elefante
que está sentado en el tercer estante!
¡Salga, veo su trompa y la punta de su oreja
entre los libros y una tapa vieja! 
¡Y piedra libre para el gato
que se ha metido adentro de un zapato!
¡Salga, que entre la suela y los cordones
se asoman sus tremendos bigotones!
¡Salgan, chicos, salgan de una vez
que los he descubierto ya a los tres!
¡Piedra libre, librada y librería
para toda la compañía!
                                   
María Hortensia Lacau 
                                 
En: El país de Silvia, Editorial Kapelusz, Buenos Aires, 1962.


Bibliografía:


Alvarado, Maite; Gaspar, María del Pilar; Mangone Luciana (2001); Trengania. Para los que recién empiezan. Cuadernillo para docentes. Ministerio de Educación. Buenos Aires.

Labeur, Paula; Frugoni, Sergio; Cuestas Carolina (2007); Prácticas de lectura y escritura. Entre la escuela media y los estudios superiores. Cuadernos de Lectura. Ministerio de Educación Ciencia y Tecnología; Buenos Aires.

Lehman; Bárbara; (2013); El libro rojo; Libros del Zorro Rojo; Buenos Aires.

Plan Nacional de Lectura (2015); Crecer en poesía. Poemas para nivel inicial y Primer ciclo de Nivel Primario. Piedra Libre. Ministerio de Educación. Buenos Aires.





domingo, 28 de mayo de 2017

Recomendaciones

El aula de una escuela es un sitio potente para enriquecer con oportunidades. Nuevamente, Graciela Montes con su pluma, sus palabras siempre atinadas, nos señala : "Leer vale la pena... Convertirse en lector vale la pena... Lectura a lectura, el lector – todo lector, cualquiera sea su edad, su condición, su circunstancia…– se va volviendo más astuto en la búsqueda de indicios, más libre en pensamiento, más ágil en puntos de vista, más ancho en horizontes, dueño de un universo de significaciones más rico, más resistente y de tramas más sutiles. Lectura a lectura, el lector va construyendo su lugar en el mundo (...) que la escuela se asuma como la gran ocasión para que todos los que vivimos en este país –cualquiera sea nuestra edad, nuestra condición, nuestra circunstancia…– lleguemos a ser lectores plenos, poderosos. La lectura no es algo de lo que la escuela pueda desentenderse". (Montes, Graciela; 2005;  La gran ocasión; Plan Nacional de Lectura. Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología de la Nación.)

Así es como, en un aula de un primer grado de una escuela, alumnas y alumnos, nos cuentan qué lecturas eligieron. Los invito a recorrer un posible camino.








sábado, 18 de marzo de 2017

Temas controversiales en la literatura para niñxs

Comienzo este texto con una invitación sobre la ficción que nos propone María Teresa Andruetto. Es de su libro Hacia una literatura sin adjetivos (Comunicarte 2013) en donde señala lo siguiente: "¿Para qué sirve la ficción? ¿Tiene alguna utilidad, alguna funcionalidad en la formación de una persona, en nuestro caso de un niño, es decir justamente de una persona en formación? Vamos los hombres y mujeres al diccionario para saber acerca de las palabras y a los libros de ciencia para saber de ciencia y a los diarios y periódicos para leer las noticias de último momento y a las carteleras de cine para saber qué películas pasan. Pero, ¿a qué sitio vamos para saber acerca de nosotros mismos? Los lectores vamos a la ficción para intentar comprendernos, para conocer algo más acerca de nuestras contradicciones, miserias y grandezas, es decir acerca de lo más profundamente humano. Es por esa razón, creo yo, que el relato de ficción sigue existiendo como producto de la cultura, porque viene a decirnos acerca de nosotros de un modo que aún no pueden decir las ciencias ni las estadísticas. Un relato es un viaje que nos remite al territorio de otro o de otros, una manera entonces de expandir los límites de nuestra experiencia, accediendo a un fragmento de mundo que no es el nuestro. Refleja una necesidad muy humana: la de no contentarnos con vivir una sola vida y por eso el deseo de suspender cada tanto el monocorde transcurso de la propia existencia para acceder a otras vidas y mundos posibles, lo que produce por una parte cierto descanso ante la fatiga de vivir y por la otra el acceso a sutiles aspectos de lo humano que tal vez hasta entonces nos habían sido ajenos. Así, las ficciones que leemos son construcción de mundos, instalación de “otro tiempo” y de “otro espacio” en “este tiempo y este espacio” en que vivimos. Un relato de ficción es por lo tanto un artificio, algo por su misma esencia liberado de su condición utilitaria, un texto en el que las palabras hacen otra cosa, han dejado de ser funcionales, como han dejado de serlo los gestos en el teatro, las imágenes en el cine, los sonidos en la música, para buscar a través de esa construcción algo que no existía, un objeto autónomo que se agrega a lo real. La ficción, cuya virtualidad es la vida, es un artificio cuya lectura o escucha interrumpe nuestras vidas y nos obliga a percibir otras vidas que ya han sido, que son pasado, puesto que se narran. Palabra que llega por lo que dice, pero también por lo que no dice, por lo que nos dice y por lo que dice de nosotros, todo lo cual facilita el camino hacia el asombro, la conmoción, el descubrimiento de lo humano particular, mundos imaginarios que dejan surgir lo que cada uno trae como texto interior y permiten compartir los texto/mundos personales con los texto/mundos de los otros. Posibilidad de hacer un impasse, de sortear por un momento la pesada flecha de lo real que indefectiblemente nos atraviesa, para imaginar otros derroteros humanos". (Andruetto, 2013: 31).
La muerte es uno de los grandes temas en el amplio campo de la literatura para niños. Para referirme a ello seleccioné enlaces de dos blogs, que considero, abordan el tema desde un lugar muy profesional.



viernes, 3 de febrero de 2017

Una buena noticia

Se ha vuelto a editar Irulana y el ogronte (un cuento de mucho miedo) de Graciela Montes. En este caso la editorial a cargo es Loqueleo (Santillana), Buenos Aires 2017. La ilustradora, Virginia Piñón, atesora un repertorio de bellas obras de arte. Imperdible el trabajo de ella. Un panorama de sus obras pueden verse en http://virginiapinon.weebly.com/



Un ensayo académico bastante completo sobre Graciela Montes y   algunas de sus obras se podría leer    en 

También, una reseña sobre esta obra, disponible 

viernes, 27 de enero de 2017

Andruetto

La existencia de este blog se sostiene por entradas que voy proponiendo  surgidas de la motivación e interés personal. Este espacio está previsto con aquellos textos que a mí me atraen como esta ponencia imperdible. Se trata de "El elogio de la dificultad" de la autora María Teresa Andruetto que fue presentada por  Fundación Lúminis, Fundación El Libro y Banco Galicia en las Jornadas Internacionales para Docentes, Lectura y Educación, una relación que se renueva, el 26 de Abril 2014 en la Feria del Libro 2014, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina.



Es muy interesante el  abordaje en cuanto a la incidencia e importancia de la escuela  en la formación de lectores de literatura. También la consideración del estado como proveedor de libros a las instituciones educativas. Lo cual promueve y genera la igualdad, equidad  y calidad educativa tan ansiadas en el proyecto educativo argentino. Pero además, Andruetto,  ahonda en cuestiones específicas de la lectura como el significado de aquello que implica la lectura que, sostenida en la riqueza de voces de otros autores, son algunos de los aspectos que atraviesan esta conferencia. Y, por consiguiente, hacen que este  discurso sea relevante para mediadores de lectura que trabajan en escuelas.


sábado, 7 de enero de 2017

Piglia




                                                                                     
                                                                     
                                                                                 
                                     






Experiencia lectora II




El globo azul de Julia Rossi y Jorge Cuello, editado por Comunicarte  en el año dos mil ocho y entregado a las escuelas por el Plan Nacional de Lectura, es un libro ilustrado muy atractivo desde la estética de sus tapas. En primer lugar porque éstas son rígidas, fondo negro con dibujos en colores llamativos que resaltan sobre la oscura superficie.
Con este  material bibliográfico, hubo un ciclo de lecturas en un primer grado del dos mil dieciséis constituído por tres partes: de lectura en voz alta por parte de la maestra a principio del año escolar; de la elección de los alumnos de este ejemplar en la biblioteca del aula y en la biblioteca de la escuela; y de la lectura en voz alta por parte de la maestra en los últimos meses de cursada.
En primer lugar la docente dejó al alcance de sus alumnos coloridas cajas con variedad de libros de literatura para niños. Luego ella observó que gran parte del alumnado había elegido El globo azul. Ella les preguntó si les gustaría que se los leyera. Y, como los alumnos, respondieron favorablemente, ella se los leyó. Para ello, la docente, fue instaurando el momento adecuado para leerles; como lo expresa  Graciela Montes, 

Lo primero que puede hacer un maestro que quiere “enseñar a leer” es crear la ocasión, un tiempo y un espacio propicios, un estado de ánimo y también una especie de comunión de lectura”. (Montes, 2005:7).

Como segundo momento de esta experiencia fue aquella en que los alumnos y las alumnas elegían libros de literatura para en un espacio creado en el aula para tal fin que se denominó “La biblioteca del aula” que se fue construyendo, entre todos a partir del segundo cuatrimestre del año, justo después del receso invernal. La misma consistía en que los estudiantes, durante todos los viernes, se llevaran un ejemplar, elegido por ellos, a su casa. Obviamente que la maestra enseñó a sus estudiantes a completar una ficha  de biblioteca, entonces cada viernes una alumna y un alumno hicieron las veces de “bibliotecarios del aula” y completaron las fichas de sus compañeros.
La profesora, volvió a observar que la mayoría de los niños y niñas volvían a elegir, El globo azul y que algunos lo elegían hasta dos viernes seguidos. Es decir que lo llevaban, lo devolvían y lo volvían a elegir.
En este caso traigo palabras de Emilia Ferreiro quien manifiesta acerca del derecho de aprender, lo siguiente:

“Estamos hablando de futuro, y los niños son parte del futuro. Esos niños (todos los niños) no necesitan ser motivados para aprender. Aprender es su oficio.
Todos los objetos (materiales y/o conceptuales) a los cuales los adultos dan importancia, son objeto de atención por parte de los niños. Si perciben que las letras son importantes para los adultos (sin importar por qué y para qué son importantes) van a tratar de apropiarse de ellas”. (Ferreiro, 2000:5).

Otra de las situaciones tomadas en este recorte de la experiencia  es la lectura en voz alta por parte de la maestra pero esta vez, fue llegando hacia el final del año lectivo.  En esta oportunidad todos los alumnos y las alumnas escucharon el cuento El globo azul desde el principio hasta el final. Y además, varios niños y niñas lo leyeron por su cuenta, algunos en voz alta.

 La repercusión de este libro en este grado ha sido sorprendente y merece, en este caso, la oportuna reflexión de Andruetto:

Un niño, un joven tienen derecho a convertirse en lectores, pero ese derecho, si es que en verdad se lo queremos conceder, incluye ocasiones y espacios de encuentro, como ha dicho hace unos años nuestra querida Graciela Montes, muchas ocasiones y muchos persistentes y continuados espacios de encuentro (cantidad, persistencia y continuidad que, por otra parte, sólo es posible con mediadores capacitados y en proyectos a largo plazo, nunca en acciones puntuales que sólo logran mentirosos efectos mediáticos), e incluye el acceso a aquellos libros a los que accedemos los que podemos comprar libros en librerías, a esa calidad y diversidad de libros y a esa calidad y diversidad de voces que los buenos libros de una cultura nos pueden ofrecer”. (Andruetto, 2013: 39).

Hasta aquí esta experiencia de lectura en un primer grado de una escuela primaria municipal en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires en dos mil dieciséis.

Me gustaría conocer y, por supuesto, aprender acerca de otras instancias de lectura. ¿Qué otras prácticas de lectura conocen o experimentaron?


Bibliografía

Andruetto, María Teresa (2013), Hacia una literatura sin adjetivos, Editorial Comunicarte.

Ferreiro, Emilia (2000); Leer y escribir en un mundo cambiante. Congreso de la Unión Internacional de Editores. Publicado por revista Novedades Educativas N° 115, Buenos Aires.

Montes, Graciela (2005); La gran ocasión. La escuela como sociedad de lectura. Plan Nacional de Lectura. Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología de la Nación.

Rossi, Julia; Cuello, Jorge (2008); El globo azul, Editorial Comunicarte; Córdoba.










viernes, 6 de enero de 2017

Experiencias lectoras

En las bibliotecas de las escuelas públicas hay libros de literatura, verdaderas obras de arte. Ellas fueron acercadas gracias al aporte de aquel "Plan Nacional de Lectura" gestado y sostenido en otra época. Este valioso tesoro es protegido bajo la consigna “hay que cuidarlos porque el gobierno no está entregando más libros”- le decía un bibliotecario, muy preocupado, a un grupo de alumnos.
Me gustaría compartir algunos títulos de los ejemplares entregados por el Plan Nacional de Lectura y que fueron leídos por estudiantes. Varios de estos libros, que se resguardan  en las bibliotecas de escuelas públicas, son: El lobo y el cordero en el sueño de la niña de Marina Colasanti; El anillo encantado y Aguacero de María Teresa Andruetto;  Donde viven los monstruos de Maurice Sendak; Mi gatito es el más bestia de Gilles Bachellet; Sana que sana de María Cristina Ramos; La hormiga que canta de Laura Devetach y Juan Lima.

Con este último libro, La hormiga que canta de Devetach y Lima, comenzábamos el año escolar, a toda poesía, el año pasado, en un primer grado. En la reunión inicial, padres, maestros y alumnos compartimos la lectura de estos bellos poemas. 


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Con Aguacero de Andruetto, varios alumnos aprendieron a leer en el sentido convencional del término. 


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Con El lobo y el cordero en el sueño de la niña de Colasanti, se quedaron cautivados por las entradas y salidas de la niña a la otra dimensión representada por “el soñar”.

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Donde viven los monstruos de Sendak les resultó  cautivante y además vimos la película de Spike Jonze que es una transposición del libro. 
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Cuando escuchamos el cuento El anillo encantado nos quedamos todos consternados por el vínculo entre Ifigenia y el emperador. 

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Con Mi gatito es el más bestia de Bachellet, se armó una rueda de lectura rica en intervenciones. 

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Y, por último,  Sana que sana de Cristina Ramos, se leyó una y otra vez en varias oportunidades  deleitándonos  con poesía, canto, musicalidad al alma que sí sana.

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Estos fueron algunos de los encuentros con la literatura de la mano de libros aportados, años atrás,  por el Plan Nacional de Lectura.

 Hubo otros momentos, en otro espacio reservado para la lectura como “La  biblioteca del aula” en donde una mayoría eligió otro libro, aportado por el Plan Nacional de Lectura, un ejemplar cautivante desde la estética por sus dibujos y colores, se trata de El globo azul de Julia Rossi y Jorge Cuello.

Habría mucho más para contar sobre estas experiencias de lectores con la/ las lecturas pero será en otra oportunidad.